sábado, 19 de abril de 2014

"El amor es contagioso, como los hongos"

Podría hablarte de libros que adoro, recitarte las frases más bonitas que han escrito o susurrarte al oído que te quiero, pero sería todo una farsa, una mentira tan elaborada que el maestro del engaño se arrodillaría ante mí.



Siguiente acto -me repito- en esta ocasión la joven que se encuentra en su cama, envuelta en las mantas, llora desconsoladamente. Después de un tiempo alza la mirada hacia la ventana que hay en la habitación. Se levanta cogiendo un cigarrillo de la mesilla de noche y, mientras lo fuma, las nubes cobran formas, mezclándose con el humo de su tabaco.

Sería una película de amor, de estas depresivas que vemos con un paquete de pañuelos al lado...



ya noto las arcadas.

"Sólo quiero melocotones contigo"


Realmente pensaba que no me gustarías, que sólo compartiríamos recuerdos. Pero me resultas estúpidamente encantador, maldito seas.





No soy un pomelo, una naranja o una manzana. No soy la mitad de nada aunque esté incompleta.

"El amor siempre llama dos veces."




"Aceptamos el amor que creemos merecer", pero quizás el amor no quiere llamar a mi puerta, o quizás, sólo quizás, he sacado el timbre y tiene que petar con los nudillos.

domingo, 2 de marzo de 2014

"Los problemas de los números."

He perdido la esperanza en la raza humana desde que ésta cuenta sus victorias con números.
Los seres humanos cuentan todo como unos estúpidos matemáticos,
unos filósofos que se guían por el método y no por la curiosidad o la imaginación.


Contamos las relacionas que hemos tenido en nuestra vida y los meses que han durado, dando más importancia a los polvos de una noche que a cualquier sentimiento.

"Animales racionales" que equivocados están, los animales nos hacen ser humanos y nosotros simplemente los matamos, y, aunque amamos a algunos, los poseemos, nos hacemos dueños de sus vidas, creyéndolas insignificantes.

Siempre he odiado los números, esos instrumentos del diablo que nos controlan la vida, calculando cada segundo de hora sin que haya un primero.
Celebramos los años que seguimos con vida, pero olvidamos que realmente estamos muriendo.

martes, 18 de febrero de 2014

"Un puente hacia Terabithia"

Eres la reina de un mundo destruido, consumido por el odio y la venganza. 
Las esperanzas de lo que antaño fuera un lugar próspero han desaparecido y las calles se tornan desiertas. Las gentes, masacradas por las miserias, viven bajo el manto del miedo, en una oscuridad constante. 


Así eres tú, 
como una ciudad vacía, 
en decadencia. 
Llena de miedos que te oscurecen
 y te consumen. 

"Y desapareció con la lluvia, como si nunca hubiera existido"



Quiero hablar del arte, del frío, de todas esas cosas que lo envuelven todo como una danza, rodeándome con sus ramas secas y acunándome con los susurros del viento...



Podría contaros los cuadros más hermosos que he visto, pero no serviría de nada. Me he dado cuenta de que cuando miras un cuadro, por mucho que intentes entrar en él, jamás podrás, ni Giotto con sus escorzos ni Monet con esos nenúfares que podrías tocar si cayeras al agua. Sólo eres un mero espectador que admira una obra que ni en sus mejores sueños podría superar.

Porque cuando las palabras no me salen escribo, escribo porque nadie me escucha. Pero cuando escribir no  funciona pinto, dibujo los seres más repugnantes del mundo y en el medio de todos ellos yo, intentando sobrevivir. "Donde viven los monstruos" pienso, y sonrío, pero suena Skinny Love y mi sonrisa se vuelve amarga, como si el azúcar su hubiera acabado y las tiendas estuvieran cerradas.

Estúpidos señores con barba, siempre saben como volver a las piedras seres vivos para después dejarlas solas con sus nuevos sentimientos por el mundo, sin ningún rumbo.


Puedes no hablarme nunca, pero eso, por desgracia, no me hará desaparecer...

martes, 4 de febrero de 2014

"Si él existiese me enamoraría, probablemente."

Los principios me asustan, siempre he preferido las historias en “media res” donde el pasado no es lo importante. El pasado es ese boceto previo que sólo marca una idea de lo que será tu cuadro, algo que puedes modelar y cambiar por completo.


Siempre he creído que las personas somos como cuadros, la gente que nos mira sólo verá lo que sus ojos alcancen: algunos verán los personajes que lo forman, otros la situación de la escena representada y los más curiosos podrán percibir cada pincelada que compone el cuadro, los detalles, las fusiones de colores… Pero entre todos estos últimos habrá una persona que, aunque vea esas pincelas imperfectas, esos personajes sin detalles y esos colores poco trabajados, lo alabará por el maravilloso conjunto que forma, olvidándose de que ese cuadro impresionista no vale ni la mitad de lo que él cree. 
Pero algún día, cuando se pare a mirarlo de cerca, verá que ese cuadro que creía maravilloso no es más que el fruto de un trabajo tosco, basto y pesado realizado en un lienzo desgastado que se deshará en sus propias manos.

Nunca se me ha dado bien hablar sobre mí, podría decir que nunca se me ha dado bien hablar, siempre he sido el diario de otro, ese apoyo que todo el mundo utiliza y eso me ha desgastado. Ni siquiera sé cómo empezar incluso después de haber ensayado esto una y otra vez.
Siempre he pensado que enamorarte es malo, sólo consigues que te hagan daño y en algunos casos ese daño permanece siempre. Supongo que esto ha sido en parte culpa de mi padre, un niño metido en el cuerpo de un adulto que sigue amando a mi madre como el primer día. He crecido con esa sensación de que las cosas no se arreglan, que los futuros no valen y que las personas no son buenas por naturaleza. El problema es cuando empiezan ese hormigueo en la barriga, esas risas que abarcan tardes enteras y marcan récords de duración, esos dibujos que empapelan las habitaciones y ayudan a dormir. En ese momento crees que el futuro es tuyo, que el pasado no importa y que el presente es tu obra maestra. Pero aterrizas, a veces empujado por otros y en otros casos simplemente sucede porque el destino es un ser cruel un Cronos que devora sin piedad, un Marte preparado para para romper talones y cortar cabezas.

Suena ridículo lo que escribo, cada palabra me parece sacada de un libro de autoayuda para padres con problemas emocionales pero que, realmente, narran mi vida, narran todas esas cosas que pasan por mi mente. Esas cosas algo adornadas y sin ese gusto por lo macabro que por desgracia me caracteriza.


No sé cómo decir que me he pasado la tarde llorando entre cigarrillo y cigarrillo mientras Defeater sonaba a lo lejos, muy lejos de mi mente, perdida en un cielo húmedo y triste.
 No sé cómo decirte que me ha paseado bajo la lluvia, que he meditado en la ducha y que me he tomado mil tés para poder pegar ojo.  Y que nada de eso funciona, ya no. 
No sé cómo decir que la gente me habla de ti continuamente y yo sonrío y contesto, sin palabras,  amablemente. 
No sé cómo decirte que las series y las pelis dan asco y que nunca había pasado tanto tiempo sin ver ninguna. Que los libros ya no me llaman por las noches y la música se ha vuelto secundaria. 
No sé cómo decirte que sí, es verdad que lo echo de menos, pero al que yo conocía, y simplemente lo echo de menos porque no lo veo, ese chico no es ni la mitad de maravilloso de lo que yo creía, quizás me he acercado demasiado al cuadro… 
No sé cómo decirte que la última vez que hablé con alguien sobre mí fue en mi cumpleaños, que llevo sin ver a mi mejor amigo meses y que hoy he visto cinco minutos a mi mejor amiga, ni siquiera me ha dado tiempo de decirle que la quiero mucho y que es maravillosa. 
No sé cómo decirte que “Ella” me ha dicho una de las frases más preciosas que jamás había oído y que estoy orgullosa de ella porque está haciendo lo que yo jamás he sido capaz de hacer. 
No sé cómo decirte que no puedo mirarme al espejo porque me horroriza la idea de ser la persona que veo en él. 


No sé cómo decirte que ya no soy capaz de diferenciar las letras del teclado…





No sé cómo decirte que recuerdo el primer día que me fijé en ti, el primer día que me mordí el labio al mirarte, el primer día que mientras observaba la lluvia desde el coche dije “ese chico es mi cuadro favorito”.


No sé cómo decirte que eres maravilloso desde lejos y desde cerca.